Panteón Rococó no solo llegó a Querétaro para celebrar 30 años de historia; también regresó para saldar una deuda pendiente con su público: un concierto que la banda tuvo que suspender en 2025, luego de que Dr. Shenka sufriera un preinfarto momentos antes de subir al escenario durante la Feria Ganadera de San Juan del Río.
Aquella noticia paralizó a los fans de la agrupación, pero también generó una dosis perfecta de solidaridad y cariño hacia el vocalista, quien aprovechó este reencuentro para agradecer a sus seguidores, a quienes lo acompañaron en su proceso de recuperación y al personal de salud que le salvó la vida.
“Estaba justamente en camino para acá y venía pensando que las cosas no tuvieron que suceder de esta forma, pudieron haber sido diferentes, por lo cual esta noche me siento profundamente agradecido. Han sido días complejos, difíciles, sobre todo al recordar ese momento, ese instante en el que estaba en el hospital. Por cierto, a todos los doctores, a todos los enfermeros y a toda la gente que me apoyó en el hospital —algunos se encuentran presentes aquí— gracias por su cariño y su cuidado; también a mis compañeros que están conmigo… es hermoso estar aquí frente a todos ustedes. Querétaro se volvió parte fundamental de mi historia… ahí están, gracias por su cariño y su cuidado”, expresó el Dr. Shenka desde el escenario del Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez.
El concierto en este recinto fue sold out, y muchos se quedaron con las ganas de entrar al espectáculo. Durante la noche, la banda no solo interpretó sus clásicos inmortales, sino también temas de su nuevo álbum Sonoro, con el que busca rendir homenaje a su esencia e inicios musicales mientras muestra la evolución de su propuesta. El proyecto incluye algunas sorpresas, como colaboraciones con Carin León y Remmy Valenzuela —figuras destacadas del regional mexicano—, aunque mantiene su fidelidad a las raíces del ska y el reggae.
Aunque el Josefa no fue el mejor lugar para disfrutar de su música –ya que más de una ocasión varias personas trataron de hacer slam en los pasillos y fueron enviadas de vuelta a sus lugares por los elementos de seguridad–, el ambiente se calentó al igual que las llamas que surgieron frente al escenario.
Punk-O, del disco Compañeros Musicales fue el inicio del concierto y del escándalo provocado por las miles de bocas que agradecieron con gritos la presencia de Dr. Shenka al frente del escenario. Sin dar chance de descansar, inmediatamente sonó Ciudad de la Esperanza y de ahí uno de los temas más combativos de la banda y que perteneciera al ahora mítico A la Izquierda de la Tierra, su primer álbum y que fue el que les consiguió su primer contrato importante, tras convertirse en un fenómeno de ventas como disco independiente.
Vinieron Dime, Triste Realidad y Cha Cha Love, segundo sencillo de su nuevo disco Sonoro e inmediatamente vino el tema que levantó a todos los presentes, tanto de su asiento como de su ánimo, El Último Ska.
Intercalando reflexiones sobre la carrera de la banda, sobre la situación del país, sobre su cotidianeidad y su camino, siguieron Caminemos Juntos, Hostilidades, Acábame de Matar que fusionaron con 1000 horas, cover al tema de Andrés Calamaro.
Vino el tercer sencillo de Sonoro con Bier & Ska y el regreso a la primera producción con Cúrame que marcó el momento más alto del concierto y donde ya no habría espacio para el descanso.
Rojo encendió los ánimos mientras Shenka paseaba de un lado a otro del escenario, Missael se deleitaba transmitiendo en vivo por su cuenta de TikTok, Don Gorri presumía la colección de guitarras que tiene y la que pertenece a la imagen del nuevo disco, así como Paco Barajas aprovechaba para generar coreografías con sus compañeros de los instrumentos de aliento.
Con La Dosis Perfecta finalmente el público dejó todo su ser y se lo entregó a la banda. Con Viernes de Webeo, Shenka jugó con el público y pidió que la gente se imaginara que era viernes. Nadie se opuso, por el contrario, dejaron escuchar su voz al unísono.
1993 y Quiero Bailar Contigo acabaron con la primera parte del concierto. La gente los vio partir y con un grito en común: “¡oe, oe, oe, oeeee, Panteooooón, Panteooooón!” hicieron volver a la banda al escenario.
Esta segunda parte fue de altibajos emocionales y de ritmo. Con Esta Noche mantuvieron el ánimo y al lado de No te Recuerdo fueron bajando el ritmo, hasta llegar a Fugaz, tema que compartiera en algún momento con Rubén Albarrán de Café Tacvba y que en esta ocasión la brindó a un grupo de familiares que le acompañaron cuando sufrió el preinfarto en 2025, momentos antes de presentarse en la feria de San Juan del Río.
Vino después La Rubia y el Demonio y la voz en unísono del público se hizo escuchar con todo. Paria mantuvo el ritmo, pero con Toloache Pa’ Mi Negra la gente buscó salir de su encierro y darse vuelo bailando, pero rápidamente fue devuelta a su limitado espacio por los elementos de seguridad.
Vendedora de Caricias marcó poco a poco el camino del final, para que sonara Cuando Tengas y explotara el Josefa con La Carencia que llevó al éxtasis a la gente y les volvió a cargar con toda la adrenalina que les quedaba.
Finalmente, el grupo cerró el festejo con Arréglame el Alma, la gente se despidió de ellos y buscó tener la foto del recuerdo tras encenderse las luces, y aunque no hubo mariachi como suele pasar en las celebraciones para correr a la gente, sí hubo mucho ska y mucha entrega de la banda treintañera.
