Antonio Ojodeagua Lara
Actualmente, el espacio alberga a 243 alumnos, distribuidos entre la sede principal en la zona centro de la ciudad y una extensión en la comunidad de Cerrito de las Yerbas, en el municipio de Villagrán.
➡️ Suscríbete a nuestra edición digital
El recinto cuenta con mil metros cuadrados y está ubicado en la calle Allende número 116, entre Pípila y el bulevar, en la zona centro de Celaya.
En este espacio se concentran 200 estudiantes, mientras que 43 alumnos reciben clases en Cerrito de las Yerbas, donde recientemente comenzó a operar una extensión del programa.
“Lo que queremos es que los chicos vengan a estudiar música, en lugar de tener algún acto delincuencial; de eso se trata, de ir bajando los índices de delincuencia a través de la construcción del tejido social”, expresó.
Uno de los elementos clave del proyecto es que los propios alumnos avanzados se convierten en instructores mediante su servicio social, replicando el modelo educativo.
“Los maestros que yo genero son alumnos míos avanzados y, a través de su carta de servicio social, me apoyan dando las clases”, detalló Dagoberto Serrano.
Actualmente, la renta del inmueble asciende a 40 mil pesos mensuales, recurso que se cubre con apoyo de empresas y del gobierno municipal; a su vez, empresas privadas aportan materiales e insumos para el funcionamiento del espacio.
El proyecto también recibió recientemente una camioneta Sunray de 17 pasajeros, obtenida mediante una convocatoria de la Secretaría del Nuevo Comienzo, con una inversión cercana a 842 mil pesos.
“Pretendemos estar en un par de años, por lo menos, arriba de los 500 alumnos, una vez que abramos otras sedes en comunidades. Siempre será absolutamente gratuito”, señaló.
La iniciativa se resume en una frase que guía su propósito social: “una guitarra más, una pistola menos”, apostando por la música como herramienta de paz y transformación social en Celaya.
