Jorge Carmona
➡️ Suscríbete a nuestra edición digital
Con el paso de los años, la costumbre ha trascendido las fronteras del municipio, siendo replicada en localidades aledañas.
Para muchos asistentes, esta celebración forma parte de su vida desde la infancia. Tal es el caso de Margarita García, de 70 años, quien recordó con nostalgia cómo sus padres la llevaban a participar desde pequeña.
“Venir al atrio con nuestras canastas llenas de pan es también una forma de dar gracias a Dios por lo que tenemos cada día. Nos recuerda que estamos aquí por Él. Es una bonita tradición que une a las familias y al pueblo en general”, comentó.
En tanto, las hierbas amargas evocan los sufrimientos del pueblo de Israel durante su liberación de la esclavitud, así como las dificultades que enfrentan los fieles en la actualidad.
Añadió que estos objetos forman parte de los llamados sacramentales, los cuales, si bien no sustituyen a los sacramentos, ayudan a los creyentes a fortalecer su vida espiritual y a mantenerse firmes en su fe.
La bendición del pan no solo representa un acto de fe, sino también una expresión cultural profundamente arraigada en la identidad de Acámbaro, reconocido históricamente por su tradición panadera.
