Alan Tovar
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Al término de la misa, los asistentes pasaron uno a uno frente al féretro para darle el último adiós. Algunos lo hicieron en silencio, otros con oraciones o persignándose, en un momento cargado de emoción y respeto.
Posteriormente, se llevó a cabo el rezo del santo rosario, en el que participaron los presentes, como parte de las actividades de velación que continuarán en los próximos días.
La Catedral, que fue escenario de múltiples celebraciones presididas por el obispo emérito, ahora se convierte en el espacio donde la comunidad lo despide y recuerda su legado.
Mientras tanto, fieles continúan llegando al recinto para despedirse y agradecer su vida y servicio dentro de la Iglesia.
