CELAYA, GTO. A 20 DE ABRIL 2026.- Entre sirenas que evocaron décadas de servicio, el cuerpo de Saúl Banda González arribó a la Cruz Roja Mexicana, delegación Celaya. Como tantas veces que salió a salvar vidas, en esta ocasión llegó a bordo de la ambulancia 108, para que familiares, amigos y compañeros le rindieran un homenaje póstumo, en el que estuvieron presentes su madre, hermanos e hijos, así como integrantes de la institución que consideró su segunda casa.
Con voz entrecortada, el delegado estatal de Cruz Roja, Guillermo Franco Ciurana, destacó la magnitud de su legado, forjado a lo largo de 48 años de servicio ininterrumpido.
“Es muy rápido hablar de toda la larga trayectoria de vida de Saúl Banda González… tendríamos que pasar mucho tiempo para conocer todos sus detalles, anécdotas y momentos de gran apoyo y de solidaridad”, expresó, al subrayar que su vida estuvo dedicada a servir a la sociedad celayense.
Nacido el 14 de mayo de 1961, Banda González ingresó a la institución el 18 de febrero de 1978, iniciando una trayectoria marcada por la vocación humana. Fue conductor de ambulancias, radiooperador durante tres décadas, instructor de paramédicos y creador del curso de conducción de vehículos de emergencia (COVE), vigente a nivel nacional. En noviembre 2025 alcanzó uno de sus mayores anhelos al asumir la presidencia del Consejo Directivo, desde donde impulsó mejoras operativas y fortaleció la atención a la comunidad.
Durante el homenaje, su hija, Jimena Banda, agradeció las múltiples muestras de cariño que han recibido y las historias compartidas sobre su padre.
“Yo sabía que era muy querido, pero me da mucha felicidad que me cuenten tantas historias de mi papá: que le salvó la vida a un amigo, que los ayudó en algo, que fue su maestro… sea lo que sea, les agradezco mucho”, dijo, visiblemente conmovida.
Por su parte, su hijo evocó el legado que trasciende la muerte y agradeció la presencia de quienes acompañaron a la familia en este momento.
“Gracias por honrar su vida con su presencia y honrar sus ideales con sus acciones… ninguna luz se extingue en realidad, solo se fragmenta entre todos los que alguna vez lo conocimos”, expresó, al tiempo que reconoció el respaldo de la institución y de los amigos de su padre.
Como parte del tributo, la Cruz Roja adelantó el arranque de su colecta anual, el cual estaba previsto originalmente para este miércoles, en un gesto simbólico que reflejó el compromiso que Saúl Banda impulsó hasta el último momento. Su madre, Ana Berta González, fue la primera en realizar un donativo, en una escena que sintetizó el espíritu solidario que marcó la vida del homenajeado.
El féretro de Saúl Banda permaneció por varias horas en la institución que lo vio crecer y servir, rodeado de aplausos, recuerdos y gratitud. Posteriormente, fue trasladado al templo de los Pobres, donde se celebró una misa de cuerpo presente, cerrando así una despedida a la altura de quien dedicó su vida a salvar la de los demás.


