Andrea Elizondo
Aquel primer contacto con la formación musical marcó el inicio de una trayectoria que pronto se definiría hacia la ópera. Después de sus primeras clases, se integró al grupo del Centro de Educación Musical del maestro Francisco Núñez.
Eventualmente surgió una oportunidad que marcaría un cambio decisivo en su carrera: un intercambio cultural con Suecia.
Aunque admite que hoy en día les corresponde a la nueva generación de artistas tejer nuevos puentes con las audiencias que podrían incluir los medios digitales.
LA ÓPERA EN TIEMPOS DE INTERNET
La carrera de Martínez se ha desarrollado en paralelo a la transformación digital del mundo cultural. Para la soprano, la música clásica también debe dialogar con nuevas plataformas y públicos.
“Es muy importante para la música clásica buscar nuevos foros y nuevas alianzas para acercar nuevos públicos”, afirma.
La cantante vive desde hace 12 años en Viena y suma más de dos décadas fuera de México. Durante ese tiempo ha participado en teatros estatales y grandes foros europeos, pero también ha explorado nuevos formatos.
Uno de ellos surgió durante la pandemia. “Hicimos en Viena el primer concierto de ópera en realidad virtual al que vinieron gente de países árabes, de Japón, muchos rusos y americanos, y uno que otro mexicano”.
Aunque reconoce el valor de estas tecnologías, insiste en que la música en vivo sigue siendo insustituible. “La música es un arte efímero. Si no la detienes, si no la grabas, se va”, menciona.
Por ello, considera necesario que los músicos clásicos aprendan a comunicar su trabajo en el entorno digital. “Es muy importante también sumarse a las redes sociales, hacer reels y buscar actualizar el lenguaje de la música clásica”.
EXPERIMENTAR SIN PERDER LA ESENCIA
Además de su actividad en escenarios tradicionales, Martínez explora nuevas posibilidades artísticas. Entre ellas, colaboraciones con otros géneros musicales.
“Estoy abierta a colaboraciones con artistas clásicos”, comenta. Incluso trabaja en un proyecto que combinaría ópera con electrónica y rock.
La clave, explica, está en mantener el respeto por el lenguaje musical. “Ver de qué manera podemos abordar este proyecto sin caer en un lugar común o en que sea demasiado comercial, sin faltarle el respeto a la musa de la música”.
LA DISTANCIA Y LA MEMORIA
Aunque su vida profesional se desarrolla en Europa, la cantante mantiene un vínculo cercano con su ciudad natal.
Por ello intenta regresar al menos una o dos veces al año. Durante la pandemia, recuerda, pudo dividir su tiempo entre Europa y México.
DIVINA LOCURA CON LA OFEQ
En su próxima presentación en Querétaro junto con la Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro, Martínez interpretará un programa que ha titulado Divina locura, una selección de arias operísticas de gran exigencia vocal.
“Es un programa muy acrobático”, explica. “Hemos elegido las áreas de ópera no solamente más brillantes, pero también las más dramáticas”.
El hilo conductor del concierto es la intensidad emocional de los personajes. “Todos los personajes de las óperas que voy a cantar se vuelven locas”, dice entre risas.
“Se vuelven locas de amor, por traición, porque las obligan a casarse con alguien que no aman, porque son sonámbulas o porque aman la vida con locura”.
La primera parte del programa estará dedicada al dramatismo y al romanticismo italiano, mientras que la segunda se enfocará en la tradición vienesa.
“Más allá de ser una locura melodramática, es una locura de amor por la vida, por el placer y por la danza”, agrega la soprano.
No te quedes sin tu boleto
