CELAYA, GTO. 7 DE DICIEMBRE 2025.- Tras la aprobación de los matrimonios igualitarios en Guanajuato, el obispo de la Diócesis de Celaya, monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, señaló que los políticos de este país no tienen principios, sino intereses, los cuales están dirigidos desde una agenda global que promueve la reducción de la natalidad y conductas que atentan contra la familia.
El prelado fijó su postura luego de que el Congreso de Guanajuato aprobara el matrimonio igualitario, rechazara nuevamente la despenalización del aborto y se aprobara la penalización de los Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género (ECOSIG). El prelado consideró que estos temas forman parte de una “agenda global” que busca influir en las decisiones legislativas del país.
Aguilar Ledesma afirmó que la aprobación del matrimonio igualitario “no es una sorpresa”, pues desde diciembre de 2021 un decreto estatal, emitió por la ahora gobernadora Libia Dennis García Muñoz Ledo, ya permitía estas uniones. Recordó que incluso en Celaya se realizaron bodas comunitarias con parejas del mismo sexo. A pesar de ello, reiteró que para la Iglesia “el matrimonio es la unión del hombre y la mujer establecido por Dios desde la creación”.
Sobre el rechazo a la despenalización del aborto, el obispo celebró la decisión e insistió en que “la vida humana desde su inicio es una obviedad que nosotros seguiremos defendiendo”.
Respecto a las terapias de conversión, señaló que el Congreso realizó modificaciones al dictamen, pero dijo esperar que se mantenga la libertad de los padres para acompañar a sus hijos. Expresó que “terapia significa curar” y que considera que “la gente tiene libertad también para curarse de lo que ellos quieran”.
El prelado criticó fuertemente lo que llamó una presión internacional sobre los gobiernos. Aseguró que existe “una agenda financiada” que promueve políticas para reducir la natalidad. Dijo que organismos internacionales condicionan apoyos económicos a estas reformas: “Si no bajan la tasa de natalidad, no dan los préstamos”.
Aguilar Ledesma advirtió que quienes no comparten esta visión pueden enfrentar sanciones o estigmatización: “A los que pensamos diferente nos llaman homofóbicos para que nos sintamos mal por pensar distinto”.
Finalmente, pidió respeto para la libertad religiosa y para la postura de la Iglesia: “Que en esa misma libertad también nos respeten a nosotros, que queremos vivir de manera diferente”. Añadió que el fortalecimiento del tejido social pasa por apoyar a la familia, entendida por la Iglesia como la unión entre hombre, mujer e hijos.


